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El pasado sábado se enfrentaron en el Municipal Pla Garbinet el Racing, que ha caído de la tercera a la sexta plaza tras su derrota ante el Sporting Benidorm, y el Club Atlético Montemar, que tras su brillante triunfo en Gata de Gorgos ocupa ya la quinta posición empatado a puntos con el tercero.
Encuentro muy interesante a priori, que no respondió a las expectativas. Lo cierto es que la mala suerte se cebó con el Racing y además de la peor manera posible: en forma de lesiones. Los locales se presentaron sólo con doce efectivos y ya en el calentamiento sufrieron la baja de Jorge; a los 4 minutos de juego, Alejandro, en un mal movimiento, se produjo un esguince de tobillo con lo que los blanquinegros jugaron la primera mitad con un hombre menos.
Por si fuera poco, tras el descanso, el guardameta Culiañez, con una rodilla dañada, no pudo reincorporarse al partido teniendo que ocupar la portería Samuel –jugador de campo- y afrontando así el Racing la segunda mitad con nueve jugadores.
El calor reinante y la superioridad numérica pareció no sentar bien a los chavales de Montemar que se mostraron espesos, previsibles y con pocas ideas. Si bien la posesión del balón perteneció a los montemarinos, no pudimos ver la fluidez habitual de sus transiciones. La falta de movilidad de la línea de tres cuartos impidió el fútbol de asociación y la conexión con sus medio centros.
Cierto es que Montemar tuvo ocasiones para abrir antes el marcador, pero no lo consiguió hasta la media hora de juego, en una de las escasas jugadas bien trenzadas que nos ofrecieron: Topo recibe abierto en banda izquierda, dribla a su oponente y combina con Kike, situado al borde del área, el diez rojillo juega con Abraham –ya dentro- que habilita a Fede para que éste, desde casi línea de fondo, haga el "pase de la muerte" hacia el área chica donde Topo finaliza perfecto de fuerte zurdazo.
El gol no hizo mejorar el juego. Los locales lo intentaron con algunos disparos aislados de Domingo y Fidalgo que no vieron puerta. Montemar por su parte mantuvo el dominio, aunque infructuoso, y hasta el minuto 45, al filo del descanso, no consiguió el segundo gol, anotado por Manuel a pase de Kike tras desbordar por banda izquierda.
Como ya se ha dicho, el Racing inicio la segunda parte con nueve futbolistas y con un jugador de campo ocupando el lugar del lesionado meta blanquinegro. Para sorpresa de todos, a los tres minutos de este segundo acto es el Racing quien acorta distancias en el marcador: Gabriel Navarro ataca por banda, se zafa de Ger y desde línea de fondo centra para Fidalgo que sólo tiene que empujar a la red de Quiles. Incluso pudo haber empatado Domingo tres minutos después de fuerte disparo desde fuera del área, pero el balón se marchó fuera. La lógica se impuso y dos jugadores más es demasiada diferencia, el Montemar despertó un poco, empezó a frecuentar el área local, a finalizar jugadas y a poner en peligro la meta blanquinegra. Kike, Artiaga, Topo y Ger dispararon sin conseguir su objetivo. A los 60 minutos de juego, los visitantes ponen tierra de por medio al finalizar Abraham una jugada de desborde protagonizada por Topo, poniendo el uno a tres en el marcador.
El técnico de Montemar dio entrada a Cholo y a Anto pero la situación no cambió. El cerco a la portería del Racing era evidente e incluso Nava, Manuel y Ger se permitían incorporarse al ataque. De hecho, el cuarto gol para Montemar llego, a los 69 minutos fruto de un disparo lejano de Nava, rechazado por la defensa y que Cholo aprovecha para rematar y marcar de rebote.
A siete minutos para el final, en un ataque esporádico del Racing, el balón llega a Andrés Espín, que penetra en el área, entre Nava y Luis Martínez, y marca el segundo gol local. En el 87, Abraham, tras jugada personal, pone el definitivo dos a cinco en el marcador.
Los partidos de fútbol pueden ser más o menos divertidos y emocionantes, pero ante todo, lo que una cancha de juego debe ser, es un espacio para la noble competición y la deportividad. Lamentablemente, varios jugadores del Racing no lo entienden así y se dedicaron más a provocar, al juego subterráneo, la agresión, el insulto y la amenaza más que a jugar al fútbol. Lástima.
Por parte de los chavales del Montemar, decir que supieron estar a la altura y no cayeron en la provocación. En cuanto a su juego en este partido, salvo excepciones, sólo podemos darles un aprobado justito. Como dice Falcao, "todos tenemos días malos".
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Comentarios
Estas dos jornadas no me las perdere y estare a la espectativa.
Un abrazo Mister
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