|
Escrito por Dolores López
|
|
Viernes, 05 de Febrero de 2010 13:31 |
|

O lo que es lo mismo, esa costumbre tan nuestra de echar una cabezadita después de la comida. Me acuerdo aún cuando era pequeña y mi madre me obligaba a dormirla, nunca he podido, todo lo más recostarme un poco en el sofá, pero breves minutos y sin dormir. Pero es que conozco personas, que se las dan de dos horas.
|